SALVANDO AL SOLDADO DELFINO
En medio de un campo de batalla cubierto por el estruendo de los disparos y el humo de las explosiones, el soldado Delfino se encontraba replegado detrás de una barricada improvisada. La adrenalina corría por sus venas mientras intentaba mantener la calma en medio del caos.
Con manos temblorosas, Delfino sacó su radio portátil y se aseguró de que estuviera sintonizada en la frecuencia correcta. Era su única conexión con el exterior, con su base y con la esperanza de recibir órdenes que pudieran cambiar el rumbo de la batalla.
"Base, aquí Soldado Delfino", dijo en voz baja, tratando de no revelar su posición. "Necesito apoyo aéreo en nuestra coordenada. Estamos bajo fuego intenso y necesitamos refuerzos".
Hubo un breve silencio estático antes de que la voz del teniente Montemayor respondiera desde la otra parte de la radio, con un tono firme pero preocupado: "Entendido, Soldado Delfino. Estamos enviando apoyo aéreo inmediatamente. ¡Mantén la posición y resiste!".
Delfino asintió consigo mismo, sintiendo un suspiro de alivio al saber que no estaban solos en ese campo de batalla infernal. Se aferró a la radio como si fuera su única línea de vida en ese momento de incertidumbre y peligro.
Mientras las explosiones continuaban retumbando a su alrededor y las balas silbaban por el aire, Delfino mantuvo la comunicación con la base. Coordinaron movimientos, solicitaron suministros y recibieron actualizaciones sobre la situación en el terreno.
Horas después, cuando el sol comenzó a descender en el horizonte y la batalla empezó a calmarse, Delfino finalmente pudo sentir un respiro. Agradeció a la radio por ser su vínculo con la seguridad y el teniente Montemayor, por ser la voz que lo guiaba en medio del caos y la confusión.
El soldado Delfino guardó la radio con reverencia mientras observaba el campo de batalla en silencio. Sabía que la guerra aún no había terminado, pero en ese momento, la radio había sido su salvación, su conexión con la esperanza de un mañana mejor.


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