por LESLY MARGARITA GONZÁLEZ ROSALES

Había una vez un maestro amargado que era tan pelón, tan pelón que todos sus alumnos se burlaban de él. Un día cansado de las burlas decidió cambiar su suerte.
La cuestión es que no eran tan sencillo. Por qué aquel maestro era tan amargado y no sabía ni que hacer para al fin ser feliz y parar las burlas.

-¿Qué podría hacer si no sabía ni reírme con gracia?- pensó -¡Ya lo tengo!- exclamó entusiasta.

Aquel maestro estaba convencido de que si no podía ser gracioso, divertido e interesante, podía asustar a sus alumnos.
Con una botella vacía en su mochila, se fue camino a la escuela. Llegando al salón, todo decidido, ante la mirada de todos los alumnos, el maestro sacó su botella vacía y apuntando a los alumnos, gritó:

-¡La risa o reprobar tus calificaciones!-
-¿De qué está hablando?- preguntó uno de sus alumnos confuso.
-No, no es nada- dijo el maestro mientras dudaba si abrir la botella o no.

Sin poder evitarlo, los alumnos comenzaron a reírse a carcajadas. Algunos, incluso lloraron de la risa. Mientras tanto el maestro fue con su botella, colocándola de manera que las risas entraran a la botella. Al finalizar la clase tapó la botella y se fue.

En casa, el maestro bebió el contenido de la botella (o al menos eso quiso intentar ya que no había líquido alguno). 
-¡Sí!- exclamó -Ahora me siento más divertido.-

Pero al día siguiente, camino a la escuela volvió a ser el mismo de siempre.
-¡No puede ser!- dijo para si mismo -Tendré que volver a hacer reír a mis alumnos-

Y desde entonces aquel maestro todos los días llega con su cuento de "la risa o reprobar calificaciones". Y no tiene ningún problema, ya que a todos les sigue dando risa.